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La controvertida Ley 20.000

                     

Por: Elías Miranda
Miguel Ogalde
Miguel Ponce
Pablo Vásquez

 

A lo largo de los años, han surgido variadas interrogantes en torno a la construcción de estrategias públicas de prevención y control de drogas en Chile, debido a las profundas contradicciones que presenta la Ley de Drogas (Ley 20000), en cuanto a la regulación del porte, consumo y comercialización de estupefacientes.

La Ley 20.000 fue promulgada el 2 de febrero de 2005 y publicada en el Diario Oficial el 16 de febrero, bajo el mandato del presidente Ricardo Lagos, y desde ese entonces se ha convertido en el blanco de discusión política y debate social, en torno a la despenalización de cannabis sativa.

 

Carlos Martínez, Editor de la Revista Cáñamo, medio de comunicación que surge en el 2005, mismo año en el que Ricardo Lagos promulgó la Ley de Drogas, es uno de los principales medios críticos sobre la legislación de drogas vigente. “Hay dos miradas en torno a lo que se refiere al consumo de drogas”, comenta a este medio.

“La guerra contra las drogas, impulsada en los años 80, se instaló la idea de criminalizar el consumo de drogas. Muchos países adscribieron esa política, con ese norte: endurecer las penas, satanizar el consumo (…) Bajo esa línea, es que SENDA y las políticas relacionadas con endurecer leyes respecto al consumo y porte de drogas, está en sintonía en la guerra contra las drogas”, precisó Martínez.

Otro camino es la reducción de daños: “Constatar que existe el consumo. Y qué se va a hacer al respecto. Ayudar a los consumidores a que lo hagan de la forma más segura posible. Esa idea de reducción de daño la adscribieron países y no Chile”, puntualizó el editor de la revista.

“Lo que nosotros como revista proponemos que no se legalice las drogas y esté todo bien, sino que se regule su consumo. Ponernos de acuerdo como sociedad y decidir qué hacer frente a diferentes sustancias”.

 

Debilidades de la ley

 

¿Qué es una droga según la legislación chilena?

Son todas “las sustancias naturales o sintéticas, que introducidas en el organismo, alteran física y síquicamente su funcionamiento y pueden generar en el usuario la necesidad de seguir consumiéndolas”. Esta definición figura en el Decreto N° 867 del Ministerio del Interior, publicado el 19 de febrero de 2008, que establece el reglamento de la Ley Nº 20.000 (Ley de drogas).

Al proyectar la discusión hacia las instituciones públicas del sistema judicial penal en relación a los casos de Ley de Drogas, se vislumbran las deficiencias de la ley, en cuanto a la dicotomía existente entre consumidor, específicamente de marihuana, y las sanciones que otorga el sistema judicial.

El artículo 4 de la Ley 20.000 señala que el consumo debe justificarse indicando que es sólo de uso personal y próximo en el tiempo; por lo que la legislación impide al ciudadano comercializar, portar y cultivar; aunque no impide el consumo de drogas. Aquí se presenta una de las mayores contradicciones: la legitimidad del consumo. Un ciudadano que consume marihuana tiene prohibido comprar, pero puede consumir, entonces, ¿a dónde recurrirán los consumidores de drogas si no hay comercios establecidos?, la respuesta es sencilla: Tráfico ilegal.

 

Los casos de denuncias tráfico ilegal de estupefacientes han aumentado considerablemente en el último tiempo, tomando en cuenta sólo a la Región de Valparaíso, donde la venta y la comercialización de drogas se han instaurado en la ciudad. Siendo actualmente la segunda Región con más casos de tráfico y microtráfico de drogas, sólo por debajo de la Región Metropolitana.

 

Además, se evidencian las principales incautaciones según tipo de droga en Valparaíso, tales como: marihuana, clorhidrato de cocaína y pasta base.

 

Según los datos entregados por el Informe Nacional del Observatorio de Drogas de 2018, las denuncias por faltas a la Ley 20.000 entre 2006-2017, incluyen el consumo y el porte sin ofrecer una diferenciación entre ambas situaciones, ni tampoco específica las cantidades exactas que la personas poseían al momento de ser denunciadas. Según el artículo 50 de la Ley                                    

Fuente: Elaboración propia

20.000, “los que consumieren alguna de las drogas o sustancias psicotrópicas en lugares públicos o abiertos al público como; calles, caminos, plazas, bares, cines, estadios, hoteles, cafés, restaurantes, establecimientos educacionales”; serán sancionados con las siguientes penas: Multa de una a diez unidades tributarias mensuales; asistencia obligatoria a programas de prevención por setenta días o tratamientos de rehabilitación hasta ciento ochenta días en instituciones autorizadas por el Ministerio de Salud.

Se especifica que los únicos eximidos y autorizados por la ley para consumo y porte en cualquier lugar, son los que tienen el certificado de salud; sin embargo, han existido casos como el de Francisca Salamanca, quién fue detenida por llevar siete plantas de marihuana en el interior de su vehículo, aunque éstas eran para uso exclusivamente medicinal y estaban autorizadas a través de un certificado médico de Fundación Daya. Según la información extraída desde la página web “El desconcierto”, la PDI no tomó en consideración el certificado y allanó la casa de Francisca, destruyendo las siete plantas de cannabis, sin siquiera conocer la resolución de su caso.

 

En el informe, también se detallan las denuncias por tipo de delito a nivel nacional entre las que destacan: tráfico, cultivo elaborado, microtráfico y otros delitos; evidenciando el aumento en un 15% de los datos acumulados entre el período de septiembre de 2017 y septiembre de 2018.

Fuente: Elaboración propia

 

Plan Microtráfico Cero (PDI)

Hasta ahora, las políticas impulsadas por organismos públicos como la PDI, han  ejecutado planes para la disminución del cultivo y elaboración de drogas en las poblaciones. De esta manera, el Plan Microtráfico Cero surgió en 2014 luego de que las investigaciones sobre el microtráfico y comercialización de estupefacientes arrojaran un aumento considerable a través de los años.

De acuerdo a información del diario digital “El Mercurio”, en la Región de Valparaíso hasta principios de marzo de 2018 se llevaron a cabo 382 procedimientos por Ley de Drogas; logrando incautar 54.806 gramos de cannabis sativa, 10.051 de cocaína base y 1.773 de clorhidrato de cocaína.

Fuente: Elaboración propia

               En este contexto, Pablo Fernández, funcionario de la PDI, indicó que “este plan busca mantener la sensación de seguridad en la comunidad, y así atacar los focos de delincuencia que se vislumbran en barrios, colegios, plazas, etc.” Además, de contribuir en el desarrollo de una sociedad más participativa a la hora de hacer denuncias. “Nuestro trabajo se basa en la colaboración directa con la comunidades barriales para entregarnos algún tipo de información para atacar los focos de microtráfico de drogas”.

 

Para comprender en terreno el microtráfico, nos contactamos con un micro traficante que se desempeña en el Gran Valparaíso. Realizar una entrevista de este tipo es complicado, pero en beneficio de él reserváramos su identidad.

 

  • ¿Por qué decidiste entrar al tráfico de sustancias?

 

Decidí entrar al tráfico de marihuana por dos razones, una era la necesidad de dinero para poder sustentar algunos de mis gastos, y la otra razón por la cual decidí hacerlo era porque tendría marihuana para consumir sin necesidad de arriesgarme a tener que comprarles a personas que no tenía idea de lo que me vendían. Eso me daba algo de seguridad en lo que yo consumía.

 

  • ¿Cuál es tu experiencia con el microtráfico? ¿Con qué cosas te has encontrado?

 

Mi experiencia, es una buena forma de conseguir dinero rápido y estar con una cantidad de marihuana personal, pero  tiene algunos contras , el riesgo es muy alto para lo que se gana y en realidad la presión psicológica de no saber qué sucederá en el encuentro con un comprador es bastante grande, hay muchas presiones que de manera personal he experimentado y si eres una persona que dedica mucho tiempo a esta actividad desarrolla un cierto estado de alerta a ciertas situaciones, esta actividad te lleva a desconfiar de todos con los que puedas llegar a reunirte.

 

Algunas situaciones que he llegado a pasar han sido intentos de robo del producto, sinceramente no es algo menor debido al mercado ilícito las consecuencias puedes ser bastante grandes, los que hacen las mexicanas (robo del producto) generalmente están dispuestos a todo, sin importar las consecuencias, creo que dentro de mi experiencia siempre fue más probable una mexicana que el posible encuentro con carabineros o la PDI.

 

 

3- ¿Crees que la Ley20mil es una ley eficiente para contrarrestar el microtráfico? ¿Por qué?

 

La ley20mil es una ley creada para regularizar las drogas ilegales dentro del sistema, la eficiencia de ésta con el microtráfico no creo que sea muy alta debido a la necesidad de personas que harían lo que fuera por dinero, lo que si se regularía seria los detenidos por hacer este tráfico con esta planta y los encerrados por la misma causa. Es cosa de ver en las universidades, está lleno de personas vendiendo marihuana.

Creo que una buena regulación de la ley20mil con respecto a la marihuana, debería ser cambiada y poder llevar a cabo la legalización del porte y consumo de la planta, también la libertad de plantar, en Chile unos de los problemas en cárceles es la alta tasa de privados de libertad por tráfico de marihuana y a veces por la misma compra y/o plantación de la misma que puede ser para consumo personal.

 

 

  • ¿Cuánta marihuana llegaste a traficar? ¿Cómo funcionaba la distribución cuando te pasaban el dinero? ¿Trabajas solo?

 

Mi máximo dentro de una semana al por menor fueron noventa gramos de marihuana a 5.000 pesos cada gramo, el dinero era sacado de la misma ganancia, así que entre más rápido vendía más dinero tenia, esa era la motivación para hacerlo. La distribución en general era en lugares públicos, mi forma de pensar era que en lugares públicos era menos sospechoso, después cambio esta forma de pensar debido a las altas cantidades de cámaras distribuidas por la ciudad, así que evitaba los lugares con cámaras. Igual no siempre fue fácil distribuirla, me toca a veces llevar cientos de gramos a diferentes partes, a Viña, Quilpué, Reñaca; muchos lados. Mi papel es llevar esos gramos a otros microtraficantes que distribuyen en sus sectores. En total, somos 21 distribuidores repartidos en la costa y para el interior. Somos una red grande, tratamos de no cruzar palabras. Cuando los contactó para llevárselas, defino el lugar, llego, se las paso y si te he visto no me acuerdo.

 

5- ¿Cuánto dinero aproximadamente recaudas a la semana por la venta de marihuana?

 

Aproximadamente 30.000 pesos chilenos a la semana esta cantidad podía aumentar o disminuir dependiendo de la demanda de los clientes. Es harta plata, multiplica esos 30.000 con los otros 20 distribuidores que hay.

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6- ¿Dónde se comercializa más la marihuana? ¿Quiénes frecuentaban más la compra de marihuana?

 

A los que más les vendo marihuana son a universitarios, es una droga desde mi punto de vista de bajo riesgo y de fácil alcance para este grupo que busca distracciones de su vida actividad. Aunque igual existe todo tipo de compradores: padres, profesores, hasta abogados me han comprado. Este producto no es excluyente con las personas que pueden llegar a consumirlo, hay de todo.

 

Medidas gubernamentales (Senda)

Desde la perspectiva de las organizaciones públicas como el SENDA, la despenalización del cultivo de drogas no está dentro de los planes del actual gobierno de Sebastián Piñera. Esto se condice con la opinión del director del SENDA, Carlos Charme quién fue enfático en recalcar que los mayores perjudicados serían los niños y que las consecuencias del consumo son notorias en la actualidad. “Nuestro foco está en tratar el problema en la escuela, en el trabajo con los padres y en los que han caído en el consumo”

 

De acuerdo a los datos entregados por Charme, 1 de cada 3 niños en etapa escolar, ha consumido marihuana en el último tiempo, y 1 de cada 5 niños advierte un alto riesgo en el consumo de cannabis. Además, cerca del 62% de los jóvenes y niños llegan a los centros de rehabilitación por consumo de marihuana. Si bien la ley 20.000 en un primer momento buscaba disminuir el consumo y el tráfico de drogas, los datos son cada vez más alarmantes poniendo el foco en los niños y adolescentes; lo que supone una tendencia en aumento de acuerdo al consumo de cannabis en menores de edad, teniendo en cuenta que la edad promedio desde que comienzan a consumir es desde los 13 años (hombres) y 14 años (mujeres).}

 Elaboración propia

Plantar

 

En lo que se refiere a la plantación de cannabis, la ley promulgada el año 2005 sustituta de la ley 19.366, en su artículo 8 define que quienes sin la autorización otorgada por el Servicio Agrícola Ganadero (SAG) “siembre, plante, cultive o coseche especies vegetales del género cannabis u otros productores de sustancias estupefacientes o sicotrópicas, incurrirá en la pena de presidio menor en su grado máximo a presidio mayor en su grado mínimo y multa de cuatrocientas unidades tributarias mensuales, a menos que justifique que están destinadas a su uso o consumo personal exclusivo y próximo en el tiempo, caso en el cual se aplicarán las sanciones de los artículos 50 y siguientes”.

 

Si bien el cultivo de cannabis está permitido para fines medicinales, regalar o vender la planta, así como cualquiera de sus productos o derivados a menos que cuente con la autorización del Instituto de Salud Pública (ISP) -quien lo registra como medicamento – legalmente se considera como una conducta de tráfico. Plantar marihuana es una alternativa para el consumidor que no quiere abastecer al microtráfico, el llamado “mercado gris”.

 

Como actualmente solo es permitido el cultivo para usos medicinales, el decomiso de  plantas cannábicas se da en mayor escala, debido, entre otras razones, a las denuncias por plantar y sin una justificación de salud que permita el cultivo.

 

Según datos del informe “Observatorio del Narcotráfico” del 2017 de la Unidad de Especializada en Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas, del Ministerio Público, las denuncias por Cultivo y Microtráfico se triplicaron desde el 2006 a la década siguiente. Si a nivel nacional, el 2006 la denuncia por cultivo de cualquier estupefaciente fue de 544 y por concepto de microtráfico 3003, esas cifras se elevaron en el 2016, con 2866 y 12.260, respectivamente.

 

Si hablamos de decomiso de marihuana, en el año 2016 ésta se ubica por sobre la pasta base y la cocaína, con 17. 415 kilos el año 2016, distanciándose de los 7692 de la pasta base y 6224 de cocaína. El año 2006 con 3153 kilogramos incautados, el 2015 alcanzó su cifra más alta con 22.688 kilogramos de marihuana confiscada, según data la misma entidad.

 

Fuente: Informe del Ministerio Público “Observatorio del Narcotráfico” 2017.

 

Valparaíso se ubica en el cuarto lugar a nivel nacional en incautaciones por debajo de la región de Antofagasta, Tarapacá y Coquimbo según la información del ente persecutor, entregada por Ley Transparencia (pasiva), quien además destaca un descenso en la quinta región de esa acción penal según registros del 2006 al 2016.

 

 

Imputados

Valparaíso no solo concentra los mayores decomisos de plantas a nivel nacional (primer trimestre de 2017), entre 2009 a 2016, la región aglutina la mayor cantidad de imputados  en relación a la Ley de Drogas con un total de 23.246.

Fuente: Informe del Ministerio Público “Observatorio del Narcotráfico” 2017.

 

Después de Valparaíso, la región metropolitana centro – sur, es el sector que conglomera más imputados con 21.548 entre los años ya mencionados. Entre 2009 y 2016, la cantidad de imputados a nivel nacional asciende a un total de 169,077, promediando 21,134 entre los ocho años.

Fuente: Informe del Ministerio Público “Observatorio del Narcotráfico” 2017.

Desde la implementación de la ley, no se ha visto un significante aumento ni disminución en los imputados. En los últimos años el consumo de marihuana ha aumentado. ¿Cómo es posible que se condene todo menos el consumo? Éste tipo de legislación permite la ambigüedad a la hora de ejecutar una pena sobre el imputado. Lo que es consumo personal queda a cargo del juez. No hay opción de conseguir de alguna manera coherente las sustancias, no pueden aparecer mágicamente enfrente tuyo y no se puede esperar, una vez iniciado el proceso judicial, en depender de la merced de un juez que decida, subjetivamente, cuál es la pena que debería aplicarse al caso particular. La diferencia entre micro-tráfico y consumo personal pueden ser un par de gramos. Además, no sirve de nada sacar leyes que hagan más rigurosas las medidas a tomar en contra de las drogas si no se educa a la población de manera responsable, cosa que el estado no ha tenido en cuenta.

Tampoco es responsabilidad total de las instituciones que la gente se informe y sea responsable con el consumo, pero aun así es poco consistente la manera en que inician cruzadas contra las drogas como la marihuana y el alcohol y el cigarro, que hacen más daño al cuerpo, sean drogas legales y socialmente aceptadas. No se trata de permitir o reprimir en totalidad, sino de enseñar a las personas y especialmente a los jóvenes su uso responsable. La marihuana es una planta medicinal que tiene usos tanto terapéuticos como (re)creativos, que, usada en exceso, tiene efectos nocivos, como cualquier estupefaciente. Sin embargo, un enfoque dedicado a la prevención y consumo responsable sería más efectivo que la demonización y criminalización de la sustancia.

Los tiempos cambian y cada vez la marihuana está tomando un rol preponderante en nuestra sociedad. Si a las autoridades realmente les interesa regular esta sustancia, se debe partir de la educación y no de la prohibición. El uso legal indiscriminado de la ley trae consecuencias graves y hace peligrosamente borrosa la línea entre portador/consumidor y narcotraficante.

 

 

 

 

 

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